martes, 24 de julio de 2007

La Imposición Hacendaria

Dificiles días enfrenta el "gobierno bajo sospecha" de Calderón (de Jelipe, pa' que me entiendas), a la forma sospechosa, espuria como dicen los más, en la que se hizo del poder, las secuelas de ilegalidad que siempre lo acompañarán; se añade la terrible sospecha del empleo de dineros del narcotráfico en su "campaña presidencial"; agreguemos la falta de calidad moral para llamar al orden y exigir cuentas a los "preciosos" gobernators de los estados de Puebla y Oaxaca; la actitud beligerante, demandante e insaciable del alto clero mexica, bajo la guía espiritual del "rambo" Norberto y sumémos entre otras muchas cosas al rechazo popular del parche tributario, errónea y pomposamente llamado Reforma Hacendaria.


No es que su servidor se encuentre del lado de los "filántropos" de la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural (Fundar), no sencillamente resiento los efectos como cualquier ciudadano común y silvestre, que es tributario cautivo.
Es decir pertenezco a ese pequeño y vilipendiado grupillo que paga catolicamente los impuestos; y para el cual, en vez de reconocimientos, el gobierno de todas las épocas y de todos los signos, solamente ve la forma de sangrarnos más. Y esta afirmación es tan verídica y comprobable como la inexistencia de la vida eterna. Todas y cada una de las llamadas reformas tributarias van encaminadas contra nosotros, que también dicho sea de paso, no pagamos el tributo hacendario por gusto; sino porque como ya lo expresé somos cautivos y no tenemos de otra sopa (ni dinero para contratar los servicios de un contador experto en evasión fiscal).
Y como dentro de los que tributan, somos el número mayor (aunque siempre infinitamente menor a los que evaden hacerlo), pues las reformas nos convierten en blancos de sus flechazos.
El gobierno solamente tiene ojos hacendarios para los que en dinero, más aportamos.
Son unos cuantos hombros los que cargan con este gran país. Los grandes corporativos nacionales y trasnacionales resultan intocables para la hacienda nacional; ya que amenazan con llevarse sus capitales fuera del país; amenazan con dejar de producir la infinita fuente de empleos que nos emparentan con el Primer Mundo SA de CV; amenazan con dejar de realizar obras altruístas en beneficio de las clases mas desprotegidas (¿las hay?).

Santo Dior! cuantas plagas debería enfrentar este faraónico reino de Jelipetitlan. Y por supuesto, ante esa terrible amenaza, el sabio gobierno opta por atizarnos duro y dale a los desprotegidos causantes cautivos.

Sin embargo no estoy en contra del pago de impuestos, no.

Todo mundo sabe (o debiera saber) que cualquier sociedad (incluso la nuestra) se mueve y mantiene con la aportacion hacendaria de los ciudadanos, sean estos personas fisicas como el que esto escribe o personas morales como los que disfrazan la evasión fiscal de filantropía.
Sucede, según yo, que el gobierno no hace las cosas como debiera, sino como se le faciliten politícamente. En vez de pensar en una verdadera Reforma Fiscal (así con mayúsculas) que amplie el número de contribuyentes, es decir que combata la evasión fiscal y que obligue a pagar impuestos a quienes no lo hacen hasta ahora, o lo hacen de forma truculenta, y que van desde los grandes empresarios hasta los comerciantes informales, no; se van por la vía fácil y nos oprimen como el jamón del sandwich.

Pagar impuestos es sano para la consecución de una sociedad más justa.

Historicamente las sociedades mexicanas han optado por la evasión fiscal, a todos los niveles, generando un estado de corrupción que apesta, del que casi todos nos quejamos, pero por cuyo cambio muy pocos pensamos realizar acciones constructivas.

Desde el autollamado "gobierno del cambio" Foxista, se han creado una serie de lugares comunes, entre los que se destaca una cantaleta persistente; el "priato" es la génesis de todos los males que nos aquejan como nación; es la cuna de la corrupción...


Sin duda algo de veracidad contienen estos dichos, pero es innegable que los las voces que lo repiten, lo hacen con una carga de perversidad, con un viso que tiende a ocultar otros vicios semejantes o peores o en el peor de los casos; las omisiones que detonaron mayores corruptelas.


Bastaría con preguntarse;
¿De los 70 años de corrupción priísta, quienes fueron los grandes beneficiarios?
Si amigo, son los mismos empresarios y políticos que ahora señalan con fingido horror y desprecio ese pasado reciente.

Son las mismas voces que tubieron y tienen en sus manos la oportunidad de lograr los tan prometidos cambios.

Sucedió como dice aquella revolucionaria frase, que se grabó en el inconciente colectivo; "Que todo cambie, para que todo siga igual".

Son los Slim, los Sertvije, los Aspe, los Chicopardo, los Bours, los Casteló, los Mancera, etc. quienes en el sol se mostraban como críticos de los gobiernos corruptos, antidemocráticos, autoritarios y represores del priato; pero quienes en la sombra se arroparon como beneficiarios predilectos de los vicios que públicamente sañalaban.

Y con la "democracia" todo cambió!
...cambiaron los beneficiarios, agregándose los Fox, los Sahagún, los Zavala, un gran etc. que poco a poco se hace público.

Otro país seríamos si todos y cada uno de los ciudadanos cumpliéramos (sin pretexto alguno) con nuestros deberes ciudadanos, incluyendo finalmente al "nuevo" reglamento de tránsito.




Difícles días para el gobierno ilegal, difíciles días para los ciudadanos legales.




...finalmente, como dicen mis hijos; y cuando desperté la corrupción seguía ahi.
Pd. Ya cayó el chino, ¿lo callarán?

2 comentarios:

Gerardo de Jesús Monroy dijo...

Hay alguna teoría económica que imagina una sociedad sustentable en la que no se paguen impuestos, o se disminuya radicalmente el pago de éstos. No sé qué pensar de una propuesta como ésa. Lo cierto es que, una vez comprometidos (supuestamente) a pagar impuestos, lo que sigue es una actitud cínica por parte de todos: los más ricos, como dices, buscan (y encuentran) formas de evadir sus obligaciones; los políticos acceden, porque obtienen favores al beneficiar a un rico; y el resto de la sociedad, cuando ve que eso ocurre, decide no pagar tampoco.

Coro dijo...

La corrupción, los políticos. ¿Hasta cuándo?
¿Eterno dinosaurio? ¿Alguna esperanza de verdadera democracia? ¿Cuándo habrá respeto?
En fin, lo que sucede era de suponerse.
Y lo que faltará por venir...

Saludos